Ya ha pasado un poco de tiempo para no verme influído por lecturas o comentarios en noticias, y aún no se conoce la pena: el señor Francisco Fernández Peláez cayó del pedestal de mito. Paquillo, que así se le conoce, nos ha fallado.
No se ha dopado. Pero pensaba hacerlo, y la tenencia de sustancias prohibidas en el deporte profesional es tan malo como el doping. Es trampa. Y una pena que este gran deportista haya caído en la tentación. El caso es que Paquillo dice que pensaba utilizarlas durante este curso, probablemente movido por malos consejeros (la gente que lo rodea ha caído en una investigación de este tipo de redes) y por los malos resultados cosechados últimamente.
Un olímpico invernal sueco, no recuerdo de qué especialidad, dijo hace unos días que a los dopados debía caerles la pena de muerte o, en su defecto, "un montón de patadas en los cojones". Creo que esto lo dice una persona que compite y vive de ello, y el hecho de que otros hagan trampas (lo dijo en relación a unos rusos que han sido gratamente pillados en esta falacia deportiva) le puede quitar su pan y de su actual o futura familia. Imagínense si cualquiera de ustedes, tras prepararse duramente unas oposiciones públicas, descubren que una serie de personas han hecho trampas y conocían los temas, por ejemplo. La que se lía.
Y volviendo con nuestro, al menos para muchas personas, ex-héroe deportivo, que tan bien portó el nombre de Granada y Guadix por el mundo, se sopesa cómo podrá ser la sanción, a objeto de que pueda excluirle de los siguientes juegos olímpicos. Para mí, Paquillo, que madrugué para ver tu carrera más de dos y tres veces en mundiales y juegos, te has caído de mi olimpo del deporte, en el que tu sacrificio y buen hacer te había colocado. Y tu problema no soy yo, sino la cantidad de gente que opinará lo mismo. Para qué lo hiciste, Paco. Supongo que las malas compañías, y lo supongo porque gente cercana, muy cercana a mí, lo es o ha sido a tí.
Algo verídico es que no se debe juzgar a una persona ni condenarla por un error, pero cuando se está arriba, como tú, "más dura será la caída". Así que dejemos que el devenir de los días, de las competiciones, te permita lavar, o al menos aclarar, tu imagen. Y a ver si puedes ganártelo, pero la duda siempre recaerá ya sobre tí y tus resultados. Suerte.
Mi ventana personal al mundo, para el que le guste lo escribo y para el que no, que me lo eche en cara si quiere. Thanks for coming!!
lunes, 22 de febrero de 2010
La caída del mito
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domingo, 14 de febrero de 2010
Ágora y los Goya
Están dando ahora mismo los premios Goya. Y me importan lo que rima. Pero estoy escuchando un programa deportivo (es la hora) y van y conectan en directo. Habrá que soportarlo. Resulta que las dos favoritas, Celda 211, y Ágora, llevan el mismo número de premios, pero la primera lleva los más importantes y será la triunfadora de la gala. Qué interesante (nótese la ironía, por Dios). Y en estas que el presentador del programa (el de los deportes, no el de los premios), dice que no ha visto Celda 211, pero si Ágora, así que apuesta por Celda 211. Es fácil entender lo que quiere decir, ¿no? Pues amigo Ángel, estoy de acuerdo contigo, y mucho. Sí, me atrevo a hacer un poco de crítico de cine. Total, no deja de ser mi opinión, ¿no? Ágora me pareció lenta. Es como si de pronto te enganchas a una conversación que transcurre lenta, va pasando, algo insulsa pero con un bonito fondo, (ojo, mientras el Goya a la mejor película -número 8- para Celda 211), y de pronto esa conversación pega un salto y continúa con igual monotonía más adelante. Aquello de que critica tanto a la Iglesia me parece un timo creado únicamente para dar publicidad y espectativa a una película floja.
Por otro lado, Celda 211 me ha gustado mucho más. Salvo el final, que claro, ya hay que dar más dramatismo a la cosas. Parece ser que refleja en parte bien lo que puede ser la cárcel, al menos eso me dijo un amigo funcionario de prisiones. Carcelero, para entendernos. Claro que ellos no saldrían a la calle a dar palos a nadie, como sí ocurre en la peli. Pero es que hay que moverla. En fin, que me aburrí en el cine con Ágora y pasé un buen rato en casa con Celda 211.
Así que sirva este post para decir que no me gustó Ágora y que me importan una mierda los Goya y Peedroooooooooooooo Almodóvar (las 'oes' de más se las adjudicáis a Penélope Cruz, que además tampoco me gusta) que entregó el último Goya. Qué negativo soy. Total, no me vas comentar nada en contra ni a favor así que me da igual.
Buenas noches
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martes, 2 de febrero de 2010
Peter Pan
Discutía el otro día con un buen amigo, un gran tipo, que lo ve grande y lo triplica, que la gente de dicha fiesta estaba mayor, que no se divertía igual...ya sois adultos, decía, no os emborracháis y hacéis un fiestón...
Supongo que nos hacemos mayores, bueno yo no que todavía soy un pipiolo, pero las cosas no es que cambien, es que salen como salen. Igual bebes más después de comer (esos mojitos de la muerte...) y ya desfasas la cena, no hay ganas de copas después, y la cosa tercia por otro bando. Y que no está nada mal, oye.
Supongo que siempre que esperas algo y no es así, es como más adulto, pues aparece ese síndrome que, de una forma u otra, creo que todos tenemos. El síndrome de Peter Pan (lo digo yo, si algún filósofo o psicólogo se me ha adelantado, es que me ha copiado). Eso de crear expectativas de que una fiesta va a ser como otra anterior, o hacer de fiesta lo que hacías cuando tenías unos cuantos años menos, y aguantabas 3 o 4 días seguidos y el Lunes como una rosa. Seguro que lo habéis padecido alguna vez. Pero todos crecemos.
He dicho
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