Me he enamorado. No sé por cuanto tiempo, pero de momento es así. Inalcanzable, desde luego, pero no por guapa. sino por lo lejos que está. Ya se que sólo conozco su físico, y que su personalidad es sólo la de un personaje creado por un grupo de guionistas con el fin de que me guste. Y a fé que lo consiguieron. Mila Kunis. La he descubierto viendo una película donde lo más interesante es ella. Bueno y reconozco que algún punto tiene de gracia. Alguno. La película es Paso de tí, y yo también lo hubiera hecho si no fuera por tí, mi querida Mila. Y no dudes que iré a verte a Max Payne, que sé que allí me estarás esperando de nuevo. Y a la espectativa de lo que hagas. Porque lo harás para mí. Tu y yo lo sabemos. Y con eso será suficiente.
Suficiente porque más no hay, eso ya lo se, pero imaginar es gratis (no, no, malpensados, que no va por ahí). El asunto es sencillo: ya sabéis como es mi prototipo de chica. Que poquito exigente soy, ¿no? Bueno también me gustan los ferraris y no es precisamente lo que conduzco, aunque no vaya descalzo.
En fin que no me pienso justificar ni un ápice más. Porque Mila y yo estamos hechos el uno para el otro. Y con eso me basta.
Besos y besas (porque todos se los lleva hoy la misma).
Una semanita. 8 días para ser exactos. Fuera del mundo, ¿qué habrá pasado? Mis noticias del exterior se ciñeron a conocer los resultados de los opositores conocidos y familiares, que unos bien y otros no, como con todo pasa, pero no se nada más.
Bueno sí, entre capítulo y capítulo de Doraemon. Supongo que si fuera un niño igual me gustaría a mi también, pero ellos eran mayoría y gobernaban el mando del poder, de la información y del hastío que ofrece la caja tonta. Es lo que hay. Pues eso, que entre el niño gafotas con menos neuronas que la caja mencionada -que no tiene- y el bicho enano gordo y sin cuello del color de los pitufos que lo acompaña, pude ver que un futbolista cambiaba de equipo y que una constructora (constructora, promotora, robadora y demás cosas que hacen esta gente) ha quebrado. Y me da igual.
No miento si digo que de repetirse un 11-X (nunca mais) igual ni me entero. En una semana el mundo ha cambiado bien poquito. Ocurren cosas, si, pero iguales que en otra semana del año. Y yo mientras viajando, pensando que igual debería poner noticias en la radio en lugar de mis cds... Já!
Y que bien que me ha venido desconectar (de todo menos de mis Campitos, eso si).
Buenas noches. No. Malas noches. Aunque no ha sido hoy, yo lo he leído hoy. Y por eso vengo ahora aquí a mi diván, señor psicólogo, porque esta vez si que necesito algo. ¿Me he vuelto loco? ¿Es el mundo el que perdió el norte? Necesito una respuesta. Por favor, lea esto:
Me encanta esta canción de Otis Redding. Por aquí se conocía por algo así como la canción de Pepito Grillo, aunque no se por qué. Será por el silbido tan reconocido por todos nosotros. Al final os dejo el vídeo y veréis como os gusta. Mi sitio para sentarme y perder el tiempo es Chipiona. Si, la tierra de la Jurado. Pero eso me da igual. Perder el tiempo es un lujo, y en un sitio como este es mejor. Sentado en mi espigón, viendo como el mar, bendito elemento y personaje principal de las novelas de piratas que tanto me gustan, se come su ración diaria de sol, poco a poco, que no hay prisa. El mar sabe que todo llega. Así que no tiene prisa por presentarnos a la noche, dejarnos ver a Catalina, y permite que tengamos un poquito más de paz y tranquilidad.
Porque en realidad no es perder el tiempo, es aprovecharlo: aprovecharlo para mirar el sol que se pierde y reflexionar. Eso si, cada uno de lo suyo. Hay momentos para estar solos. Y también lugares, y esta imagen representa las mil palabras que no voy a expresar, y además aúna el momento y el lugar.