Y he esperado a que España volviera a ganar para evitar el oportunismo. No me gustaba en el Madrid, aunque ganase, que en mi opinión era gracias a algunos de los mejores jugadores de las últimas dos décadas y a los que se sumaba el hambre.
En la selección le ha pasado otro tanto, ha encontrado una generación casi irrepetible y con hambre de títulos, con mentalidad ganadora, parte de la cual creo que hay que agradecérsela a Aragonés. Y ojalá ganemos el mundial con Del Bosque, eso por delante. Porque seguirá ahí al menos hasta el mundial. Y no me gusta porque creo que no sabe tener la misma manga ancha que tiene al tratar a los jugadores (que lo contraten como amigo de los jugadores, o como terapeuta o lo que sea) al leer un partido y una competición. Y no sabe reaccionar. Ha cogido el modelo que dejó Aragonés, porque cambiarlo sería de locos, y lo usa. Pero no ve los cambios cuando debe, no ve que, con una clasificación asegurada en un torneo al final de un año largo para algunos jugadores importantes, hay que rotar, hay que dar descanso a algunos titulares y confianza a los suplentes, todo en una. (Chapeau por Güiza). Y hace los cambios tarde: en el Madrid los quitaba a falta de 5 minutos y los cabreaba, muchas veces al que entra y al que sale, porque no necesitas perder tiempo y porque para no tocar un balón... otra cosa es un partido que ganas 1-0. En cuanto no ha tenido un equipo muy bueno - en Turquía- se come los mocos. Y dicen que con los juveniles y sub-21, un fenómeno... como Iñaki Sáez, ¿lo recuerdan?
Pues eso. Y si a usted le gusta, pues estupendo, es su opinión tan válidad como cualquier otra si está fundamentada.
He dicho