lunes, 23 de marzo de 2009

Ni los abogados lo quieren

Ya, ya lo dicen todos, y yo me sumo: al asesino de Marta le dejaba yo, a sólas y sin consecuencias, con un par de guardias civiles veteranos, de los de 60 años. Vaya que si cantaba.
Hasta el chiste gráfico de Ideal, periódico de Granada (igual aparecía también en otros del mismo grupo editorial, Vocento), mostraba a la Justicia, con su venda y todo, con un par de guantes de boxeo clamando la medicina que le daría al desgraciao éste.

El niñato encima se cachondea de la justicia, cambia de versión a su antojo, y dice lo que apetece. Ante su contínuo cambio de versiones, su primer letrado abandonó, y ahora lo ha hecho el segundo, que se lo puso el estado, ya que como todos tiene derecho a que el estado le garantice una defensa. Y a ver quién es al que le toca la china.

Que digo yo, que manda huevos de Trillo, que tenga que tener algún derecho. Yo directamente le daba el derecho a la libertad. Sí, sí, a la libertad. Y cuando lo apaleen y revienten, hacemos como Fuenteovejuna.  Que aquí nadie sabe nada.

Yo sólo espero que encuentren el cadáver de la chica, porque si no la cosa en cuestión, o sea la segura condena, quedaría sólo en homicidio, y eso no son los años que debe estar enjaulado como rata peligrosa que es. Y el menor en compañía. Por Dios, que cambien ya la Ley del Menor, que no puede ser que se escuden en tener menos de 18 para hacer barbaridades, que son bien conscientes de lo que han hecho.

He dicho

sábado, 7 de marzo de 2009

Control y.. ¡¡premio!!

Premio. Un premio, eso es lo que te ganas si incumples la ley. Y si la ley dice que alcohol + conducir = NO, pues si te lo restriegas por donde Napoleón y su Arco del Triunfo, pasa lo que pasa.

No no, que yo no regaño a nadie. Que cada palo aguante su vela. Esto me ha tocado vivirlo (que no sufrirlo) a mí. Un viernes cualquiera, sales a tomar unas tapitas (typical granada) y te lías, ya las copas y demás. Pero ¡ay amigo! si llevabas el coche. Mejor coge un taxi y recógelo mañana. Ahora piensa cuanto te cuesta ese viaje en taxi, y guárdalo en tu memoria para luego.

La opción menos recomendable, por estar al otro lado de la ley, y sobretodo, por peligrosa para uno mismo y para los demás, es no dejar el coche quietecito. Tio, que yo te llevo, y mañana venimos a por el coche, que yo no he bebido. No, voy bien. Allá tú. Pero, ¡hay amigo! Luces amarillas, invitándonos a pegarnos a la derecha de la calzada.
Buenas noches agente. Buenas noches. Abra la boquilla. Póngala aquí en el aparato y sople hasta que se apague la luz verde. Perfecto, puede usted continuar, gracias y buenas noches. 0'00.

El problema es el de atrás. Ese no da 0'00. La maquinita le dice otra cosa. Así que vamos al aparcamiento más cercano, junto al ¿futuro? Nevada (granadinos saben de qué va esto y dónde está). Dejamos el coche y volvemos andando (5 minutos) a por él.

Buenas noches de nuevo, agente. Vengo a hacerme cargo del coche de mi amigo. Carnet, esperar a la denuncia del infractor, vuelta a soplar, toma de datos y firma, porque ahora ese coche es mi responsabilidad. Vámonos, dejamos el coche y mañana lo recoges. Esto ya lo dije al principio, ¿verdad? La diferencia se llaman mal rato, 4 puntos del carnet y 600 euros, 400 o así por pronto pago.
¿Cuántos taxis te puedes pagar con ese dinerillo? Saca de la memoria lo que vale y calcula. Además que la mayoría de los días, si no estás en el centro, seguro que algún amigo no ha bebido y te lleva.
Y podría haber sido peor. Cambiamos el control por una viejecita, o un niñato borracho, o en su súper moto poligonera: accidente, y con responsabilidad penal. Eso si no te pasa nada peor a tí.

En fin, que cada palo aguanta su vela, pero a veces los amigos tenemos que tensar los aparejos.

Besos y abrazos