¡Boom! La casa de Emilio Gutiérrez destrozada. Meses reformándola, contruyendo su hogar, cuando este joven ve todo su trabajo y, en fin, su futuro material, por los suelos, en le barrio de toda su vida. Así que el señor Gutiérrez, que además tiene que aguantar el cachondeo de los proetarras y borrokillas de mierda que cohabitan (convivir no sería correcto aquí) en el mismo espacio que él, coge una maza y la emprende a golpes contra una herrikotaberna. Genial.
Genial y comprensible, oye. Porque la herrikotaberna es la madriguera de las ratas. Al menos la madriguera común. Este si que es un tio del norte, con un par. Ojalá hubiera más así. Lo malo es que las ratas y proerratas (y está bien escrito, ojo) le harán la vida imposible. Parece ser que ya han colgado carteles tachándolo de fascista, cuando seguro que es un tio normal y corriente.
Señor Gutiérrez, olé por usted, ojalá salgan más vascos con un par así de grandes y bien puestos. Seguro que entonces no tendría ningún problema. Más Emilios queremos. Y la multa, seguro que se la paga alguien que piensa como yo (millones, fijo) pero que tiene dinero, no como yo.
Besos y abrazos, sobretodo para este joven. He dicho