Llego a casa y me lo recuerdan. Ya, lo he oído al levantarme. Noticias. Dan las edades. 27 una de ellas, más o menos de mi quinta. Luego me entero que era profesora en Aguadulce (Almería) lo cuál va acercando el suceso. Hoy veo el periódico en internet, ideal, y hablan de la noticia: la chica vivía en Granada. Y veo la foto. Y la veo a ella. Bueno, eso creo, tampoco la conozco mucho, así que a leer... si, es ella. Se terminó de acercar.
La ví al principio de la facultad. La recuerdo en una scooter, en el aparcamiento. Rubia, degaldita, mona, y con el mismo chico siempre. Me fijé en ella porque me sonaba su cara. Era amiga de otros amigos. Luego también conocí a su novio, porque es un crack en esto de la informática, y me dió algún curso. Tiene mi edad más o menos. Así que, como poco, llevaban unos 8 años siendo pareja. Lo siento mucho, Jose Carlos.
Debo ser un capullo, pero, aunque sólo lo conozca de vista, el dejé un mensaje en el facebook (no, no somos amigos), y realmente me surgió la duda de si lo hago por sentirme mejor conmigo mismo o porque es lo correcto. ¿O no? Supongo que dependerá de la persona, que me mande a la mierda si quiere, pero lo hice porque realmente lo lamento.
Esto me lleva a pensar dos cosas: una, si cuando algo de esto ocurre más cerca, aunque no exista una relación afectiva con las personas que sufren el acontecimiento, lo sentimos más porque nuestro subconsciente acerca la posibilidad de que seamos los afectados. Creo que sí.
La otra no es nueva: la vida te da sorpresas... que nunca querríamos recibir. No, por mucho que lo sienta no se lo que es perder a una novia tan lejos. Ni tan cerca. Ni lo quiero saber.
Dicen que cuando Dios se lleva a la gente buena de este perro mundo, es para que no lo sufran más. Espero que sea así realmente.
Descanse en paz