miércoles, 4 de junio de 2008

Son mis amigos

... y en la calle pasábamos las horas... uooohh..

Eso es una canción de Amaral(Marta, Sebas, Guille y los demás). Que por cierto me encanta, y me recuerda a uno de los tres mejores viajes de mi vida, que fue un crucero. Si alguien del viaje lo lee, un beso muuuuy grande, o un abrazo, lo que prefieras.

Pero no voy a hablarle, señor psicólogo en cuyo diván me recuesto (joer que de tiempo que no me dirigía a usted), ni de mis amigos ni de mis viajes. La cosa va de los amigos en general. Y de mi teoría sobre ellos (no los míos, los de todos).

El caso es que creo que la amistad es algo cíclico. Los grupos de amigos cambian con el tiempo. Estoy convencido. Desde pequeños tenemos una serie de amigos, un grupo que, llegado un momento, se separa. Siempre. Es decir, hay peleas o distanciamiento, según edad y madurez, de la que surge una disgregación. Se quedan unos cuantos por un lado, otros por otro... y al cabo del tiempo, a ese nuevo grupo se le añaden componentes hasta formar un nuevo círculo de amistades.

Y la separación, o la forma en que ocurre, cambia como decía según la edad. Es decir, cuando eres pequeño, te peleas, o cambias de colegio, o te mudas... Cuando somos adolescentes, pues el que no tiene pavo es un poco tonto o no tiene aún dos dedos de luces. Lo que sea. Pero ocurre lo típico: es la edad de empezar a tontear con las chicas, te peleas porque te liaste con María y esa me gustaba a mi, o porque has dicho esto, no que fuiste tú, y tú más... y las chicas algo igual... aunque sois peores entre vosotras. Más... peligrosas.

Crecemos y la cosa cambia (a veces hay gente que actúa como si no creciera, ya saben), y el ciclo se cumple, y nos vamos a estudiar fuera, o no, y conocemos a otra gente y.. nos distanciamos.

Pero el fondo es igual. Somos 10, separacion, quedamos 4, conocemos y sumamos y volvemos a 10, u 11, o los que sean. Y suma novias, y alguna amiga, y entonces formas un nuevo grupo y... otra vez al principio.

Y gracias a Dios, siempre hay amigos que permanecen desde el principio. Y no por nuestra culpa. Porque a los amigos de verdad no los elegimos, nos eligen ellos a nosotros.

VA POR VOSOTROS. He dicho

...Son mis amigos... por encima de todas las cosas... uooohhh


Besos y abrazos


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