sábado, 2 de junio de 2007

Piratas

Hola a todos.
Esta de moda, Piratas. Del mar, digo, gracias a la película. A mí es algo que siempre me ha atraido, el mar. Y de paso le ponemos la historia de valerosos piratas. Pero no voy a hablar de la película. Este es mi poema preferido, supongo que por el mismo motivo que me encanta la película: giran en torno a al mar. Y los piratas.
Dice así:


Con diez cañones por banda
viento en popa a toda vela
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín;
bajel pirata que llaman
por su bravura El Temido
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna el mar riela,
en la lona gime el viento
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un laldo, al otro Europa,
y alla a su frente Estambul:

-Navega, velero mío,
sin temor
que ni ememigo ni navío,
no tormenta ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad;
mi ley, la fuerza del viento;
mi única patria, la mar.

Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra,
que yo tengo aquí por mio
cuanto abarca el mar bravío
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y de pecho
a mi valor

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad;
mi ley, la fuerza del viento;
mi única patria, la mar.


A la voz de ¡barco viene!,
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar:
que yo soy el rey del mar
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual:
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad;
mi ley, la fuera del viento;
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me rio:
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena
colgaré del alguna antena
quizá en su propio navío.

y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di
cuando el yugo
del esclavo
como un bravo sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad;
mi ley, la fuera del viento;
mi única patria, la mar.


Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento,
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad;
mi ley, la fuerza y el viento;
mi única patria, la mar.



Canción del Pirata
José de Espronceda

Espronceda, bien, este tio que se ha atrevido a cantarla, no tanto. Le falta la agresividad y fuerza que se le presupone aun pirata, suena más bien a trovador.
Yohoo yooooho, pirata en los maaares soooy...

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